Decidirse a sentir, atreverse a soñar, aventurarse a vivir. No dejes tus ilusiones para un mañana que no sabes si va a venir. No confíes todo en un futuro que no conoces si va a existir. Vive este día como si no estuvieras seguro de que mañana aquí vas a seguir. Somos como las hojas frágiles arrastradas al capricho del viento. Por eso, recuerda, aquí y ahora.
No deja de sorprenderme lo antojadiza que es la vida en si. Recientemente lo he podido presenciar en primera fila. Procuro no irme a la cama enfadada y dejar arregladas aquellas "pequeñas cosas", que por pereza, quizás... vamos dejando para mañana. ¿Y si mañana... ? Familia, amores, amigos... todos y cada uno de ellos son especiales y es por ello que en vez de dedicar tantos mensajes escritos con el tan consabido: "Te quiero mucho", hagámoslo realidad con hechos, con gestos, con esas pequeñas pero a la vez grandes manifestaciones que nos llegan al alma. La teoría es fabulosa, pero la práctica lo es aún más.
Por ello he aprendido amar el trayecto, no el destino. Aprendí que esto no es un ensayo general, y que la única cosa que podemos dar por segura es el presente. Porque no hay vida en el pasado, porque no hay vida en el futuro; porque la vida solo acontece aquí.


