Y llegó la Navidad, tras un año complicado sorteando las piedras y surcos del camino. Resumiendo y sacando conclusiones tenemos claro; que nada es para siempre, que cada vez cuesta más planificar a largo plazo. Que es mejor y más divertido actuar y decidir sobre la marcha. Si vas a cometer errores, que sean nuevos. Basta un poco de espíritu aventurero para estar siempre satisfechos, pues en esta vida, afortunadamente nada sucede como deseábamos, como suponíamos, ni como teníamos previsto.
Vive cada respiro, disfruta cada situación haciéndola única y especial. Recuerda que no es el mensaje, sino quien lo envía, no es la canción, sino a quien te recuerda. No es el tiempo, sino con quien lo pasas.
Para vivir feliz hace falta defender la libertad, pero también la vida, la ética, la autoestima, la lealtad y la paz. El secreto de la existencia no consiste solamente en vivir, sino en saber para que se vive. Lanza primero tu corazón, y tu caballo saltará el obstáculo.
¡Feliz Navidad!






























