sábado, 6 de enero de 2018

Hasta pronto, mi pequeño Boris

Llegaste a nuestras vidas con nombre de huracán, angelito mío, revolucionando todo y trayendo a casa una felicidad infinita. Contagiándonos con esa energía y picardía que te caracterizaba, regalando a tu paso sonrisas diarias. Contigo a mi lado, ningún día era malo. Gracias por ayudarme en cada caída durante estos 7 años, haciendo que me levantase deprisa con una sonrisa y siguiera adelante. Por tanto cariño, por tanta compañía, por no dejarme nunca sola, porque sabía que contaba con tu amor incondicional.

Te fuiste pronto.... pequeño. Nos hemos quedado muy solos, en silencio, porque es tan grande tu ausencia que va a ser difícil acostumbrarse a que ya no estés físicamente con nosotros. Porque hay palabras que nos cambian la vida, pero hay ladridos que nos cambian el alma. Te prometo no estar triste, cada vez que piense en ti sonreiré, recordando cada uno de los buenos momentos compartidos.

Estoy convencida que los perros sois nuestro enlace con el cielo. Ángeles, que venís a cumplir la misión de enseñarnos a los hombres a dar amor, a confiar sin juzgar y a tantas otras más... Sois excepcionales. El mejor amigo del hombre, sin duda alguna. Tenerte a mi lado era mi mejor regalo, mi felicidad absoluta.

Cruzaste el arco iris gigante en un pis pas, zascandileando como de costumbre. Corre, Boris, corre angelito. Por siempre en mi corazón. Eres el adiós que jamás sabré decir. Te quiero con mi alma. 💔