Mi compañera, mi amiga.Mi alma entera parece desnuda ante esos grandes ojos marrones y vuelvo a ser una niña junto a tu frente arrugada, transportándome sin darme cuenta hacia mis sentimientos más puros. Te ganaste inmediatamente mi corazón y me conoces a la perfección. Nos entendemos como "cómplices amigas", como en un mágico y raro encuentro. Todos estos años juntas han sido un mágico regalo que la vida quiso darme. ¡Gracias, pequeña!
Gracias, por tanto. Por sacar lo mejor de mi. Por enseñarme a disfrutar de los pequeños placeres que nos brinda la vida. Por enseñarme tu mundo, por entenderlo, por esa sabiduría que a veces pienso que si muchas personas tuvieran la oportunidad de entenderla serían felices.
Mi mayor alegría, tenerte conmigo a mi lado al final del día. Que por muy duro y difícil que haya sido, cambia con solo abrir la puerta y verte ladrando de alegría como la que más, con tus giros y tan feliz por verme.
Hoy me has dado un susto, pequeña... Sé que es ley de vida que en algún momento nos separemos. ¿Puedo pedirte un favor? Quédate un poquito más a mi lado. ¿Si? Te quiero mucho.
No hay comentarios:
Publicar un comentario